“El agradecimiento es la memoria del corazón”

“El agradecimiento es la memoria del corazón” Lao Tse.

Un día más pasa y otro llega lleno de nuevas oportunidades, el día de hoy se ve gris y triste. En este día la motivación no está presente por ningún lado y la tristeza me inunda un poco. Ha sido una semana dura, llena de muchas muertes y dificultades llevándome a sentirme sin esperanza una vez más. Levantándome cuando todos duermen, aun sin salir el sol para afrontar un día más que no sé qué me traerá. Tal vez un día mas de discusiones y malos tratos, un día mas donde me pregunto si esto es lo mío, un día más de decepciones al ver que todo lo bueno que tratas de hacer se esfuma en manos de terceros que no les importa en lo más mínimo el bienestar de las personas. Con este pensamiento en mi cabeza empiezo mi día dejando que la decepción y la desesperanza trepe en mi corazón solo un poco. Mi cara siempre intentando entregar una sonrisa y mi corazón atreviéndose a ser vulnerable y sensible, aunque tenga todo en contra.

Paciente va y paciente viene. Unos como si se tratara de una lista de mercado exigiendo un montón de exámenes solo porque quieren saber si toda su vida de excesos a dañado en algo su cuerpo. Otros con un verdadero padecimiento llegan con sus caras de dolor, pero con toda la decencia a buscar ayuda. Y faltan aquellos que solo asisten porque se levantaron con pereza y no quieren ir al trabajo.

En medio de todas estas dificultades estoy yo, tratando de priorizar lo importante y definir qué debo hacer con cada uno de ellos. Eso sí, siempre con una sonrisa en la cara y con toda la paciencia del mundo. Siempre con una sonrisa en la cara así reciba malos tratos, groserías y malas palabras de parte de algunos mal llamados “pacientes”.

Falta una hora para salir de mi larga jornada y me siento un poco esperanzada de irme a mi casa por fin a descansar. Sin embargo, todavía quedan cosas por hacer, así que con un suspiro llamo a la paciente que sigue. Llega una paciente con su hijo, una paciente ya conocida por mí y quien prefiere que yo la trate por la afinidad que tenemos. Es una persona muy sincera y sus ojos me lo demuestran siempre. Me presenta a su hijo, quien es un niño de unos 10 años, muy formal me da la mano y se me queda observando atentamente a todo lo que hago. Su madre empieza a contarme de su vida, es una persona con muy buen corazón y su amabilidad es algo muy difícil de encontrar, tal vez por eso nos llevamos tan bien. Me dice muy amablemente con una sonrisa en la cara:

-¿Cómo se siente doctora?, la veo mucho mejor.

Yo por dentro me pregunto que debería ser yo quien le pregunte eso a ella, pero al mismo tiempo me llena de ternura su preocupación por mí.

-Me siento mucho mejor, ya casi recuperándome del todo- contesto yo con una sonrisa en la cara.

Y entonces aquel niño que me mira fijamente y muy atento me dice:

-¿Es muy difícil ser doctora?- dice el con sus ojos curiosos y una sonrisa de medio lado.

Me encuentro de pie en medio del consultorio y me quedo pasmada por un momento. Esa pregunta me deja un poco sorprendida y sin palabras. No sé qué lo llevo a hacer esa clase de pregunta, justo en un día como hoy. Y es cuando empiezo a pensar que los niños son más perceptivos de lo que creemos. Una pregunta que normalmente respondería con alguna respuesta ensayada, en ese momento me llega muy adentro. Dentro de mi empiezo a pensar todo lo que he tenido que hacer para llegar hasta ahí y pienso en todo lo que he tenido que vivir. Miles de situaciones me pasan por mi mente, y finalmente con un suspiro y medio triste una vez más digo y como las otras veces que me han preguntado lo mismo:

-Es muy difícil, pero lo hacemos para ayudar a la gente, ¿no crees? – esta vez termino con una pregunta que es más para mí que para el niño que me mira con curiosidad.

El me da una mirada extraña y se queda pensativo durante un momento.

-Es una profesión muy linda y la doctora hace todo lo que puede para ayudar-dice la mama desde la camilla con una mirada bondadosa, tal vez presintiendo que esa sencilla pregunta me dejo un poco desequilibrada.

Yo le sonrió y sigo la consulta de rigor. Le explico el paso a seguir y lo que haremos. Mientras termino la consulta veo como ella saca de su bolso un paquete grande y empieza a escoger entre una multitud de aretes y joyas. De la nada extiende su mano hacia mí y me pone en mi mano unas argollas muy lindas, me dice con su voz un poco insegura.

-Esto es un agradecimiento por su labor-

Su mirada sincera me demuestra un agradecimiento puro y honesto que creo no merecerme totalmente.

Me deja un poco sorprendida ese gesto, nunca espere un regalo en ese día tan triste. Nunca espere un agradecimiento espontáneo en este día. Nunca espere justo cuando más lo necesitaba una palabra de ánimo de parte de alguien a quien apenas conozco. Mi corazón se llena de tanto amor y orgullo, quise llorar en ese momento y abrazar a esa paciente tan divina quien con su corazón gigante quiso agradecerme lo poco que puedo hacer por ella. No se trataba de un regalo para comprarme y no se trataba de un regalo comprometedor. Se trataba de un regalo lleno de sencillez y amor, donde realmente ella se sentía agradecida y me lo quería hacer saber.

El poder del agradecimiento es algo increíble y que muchos damos por sentado. Agradecer es reconocernos como personas, conocernos y vernos con humildad a nosotros mismos y a las personas que nos rodean. Es una actitud de vida, una persona agradecida es alguien valiente que tiene una visión diferente de las cosas que lo rodean. Afrontan las situaciones con la mejor actitud y eso la vida y el universo siempre se los recompensara. Son muy pocas las personas que alguna vez con sinceridad me han agradecido de esta manera, son muy pocas las personas que realmente son tan bondadosas como esta paciente. Ni siquiera se trata de un regalo, se trata del poder de un agradecimiento sincero, de una palabra dicha con el corazón, el poder de un corazón amable y lleno de amor.

Ese poder que me motivo más que cualquier cosa a seguir dando lo mejor de mí. Seamos más agradecidos con las personas que nos ayudan, aprendamos a dar más amor del que normalmente damos, hagamos ver que las cosas buenas pesan más que las malas. Llenemonos de amor y actuemos bajo su ley.

Cuando aprendamos esta sencilla lección, estoy segura que el mundo será un mejor lugar para vivir.

A esta paciente y a su hijo, quienes fueron mis ángeles en un día donde todo se veía negro.

Desde el fondo de mi corazón, muchas gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s