Una decisión imposible- Parte 2

Realmente en nuestro sentido más noble y humano todos los médicos queremos hacer el bien. Ese es el objetivo de todos nosotros, así sea el medico más gruñón de todos. Pero saber cuándo parar, cuando debemos hacer algo y cuando no, es algo que todavía no sé cómo decidirlo. Es una decisión imposible para mí.

Yo, personalmente, siempre he tenido una relación algo tortuosa con ese ser superior. Mis experiencias personales me han llevado a tener una indecisión propia de quien busca siempre la verdad y al mismo tiempo siente en su corazón que hay cosas que no se pueden explicar. Ser de una familia católica, muy creyente, haber visto a mi papa sufrir una enfermedad cardíaca y seguir el camino de la medicina, son experiencias importantes que han decidido mi manera de ver las cosas. Durante el último año, trabajando en un hospital de primer nivel, el cual tiene lo suficiente, pero a veces no es todo lo necesario, me di cuenta de que a pesar de poner todo el esfuerzo en algo, de hacer las cosas bien, al final la decisión parece ser tomada por algo superior. Por algo que no está en nuestras manos.

Así que me puse a la tarea de preguntarle a todos mis colegas que opinan acerca de este tema. Al fin y al cabo, yo hasta ahora estoy empezando mi vida como médica, así que necesitaba opiniones de colegas con más experiencia. Unos con sus caras objetivas y su mirada fría, me dicen que las indicaciones son claras en los libros y la literatura. Si ese no es el caso, no se realiza la reanimación. Otros me dicen que depende de la situación y la edad del paciente. Si es un niño siempre se reanima, si es muy viejo, a veces no tiene caso. Otros, como yo, están indecisos y sienten que lo mejor es reanimarlos a todos y dejar que las horas decidan el destino del paciente.

Ahora bien, ¿Y qué pasa si es mi familiar? Así que me puse en el lugar de los familiares. Que haría si mi mama o abuela estuvieran sin signos vitales durante mucho tiempo, y me pregunten: ¿Quiere que la reanimemos? Siendo yo médica y sabiendo todo lo que se, estoy segura que respondería que sí, sin importarme las consecuencias.

Teniendo en cuenta que la respuesta de un familiar siempre será que sí. ¿Entonces somos nosotros los que debemos ser objetivos y decidir por ellos? ¿Debemos creer solo en la ciencia y en lo que los libros y publicaciones dicen?

Recuerdo estar en muchos traslados, en donde la gravedad de las lesiones es tan grande que parece increíble que siga vivo. En esos casos mi mente solo piensa, por favor, no permitas que muera. Ayúdame. De milagro no lo hace, se recupera y vive.

Entonces, que pasa en lo que yo creo, ¿Y si yo creo en algo más?  ¿Si creo en los milagros, en el destino, en una fuerza superior? ¿Y si decido que debemos luchar por cada una de las vidas que me llegan, sin importar las consecuencias, la ciencia me condenara?

Tal vez si, tal vez no, probablemente sí. Como lo dije antes, es una decisión casi imposible. Es una decisión que todavía no tenga clara. Actuó con la mejor actitud, la decisión siempre se toma en grupo, pero mi corazón y mente siempre quiere luchar por la vida. Estoy convencida que soy la herramienta de algo más, que es el que se encarga de decidir que pasara. Y teniendo eso en cuenta, por el momento mi decisión siempre será luchar por la vida.

Si quieren ver la primera parte haz click acá: Una decisión imposible- Parte 1

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