Una dura pared

11/12/12

Estos últimos días para mi han sido muy extraños. Siento una ansiedad que jamás había sentido antes, esas ganas de hacer muchas cosas al mismo tiempo y al final terminas haciendo nada. Ganas de ser lo que nunca he sido y sentir lo que nunca he sentido. Ganas de tener una vida completamente diferente. Ganas de viajar, vivir y disfrutar sin importarme nada más que ser feliz. Esto, en teoría, suena como algo muy bueno y algo que se debería aplicar el día a día, pero realmente lo único que me ha generado es ansiedad y frustración.

Hace unas semanas decidí volver a salir nuevamente, conocer nuevas personas y ser vulnerable con otras. Ser totalmente sincera acerca de lo que soy, lo que quiero y lo que me motiva. Y me estrellado con la pared, una pared fría, difícil e indolente. Para mí el proceso de conocer a alguien nuevo nunca ha sido muy fácil, por aquello de tener que abrir mi corazón a otra persona. Yo soy de las que me guardo todo y prefiero estar sola la mayor parte del tiempo.

Conocí a alguien muy interesante, compartíamos muchos gustos en común, nuestras conversaciones fluían de manera encantadora, me sentía a gusto con él a pesar de que no nos conocíamos en persona. En muy poco tiempo me volví como aquella persona de antes, con una sonrisa en la cara y esperanza de que algo más iba a pasar. No es algo muy normal en mí que esto pase, por lo general no me ilusiono fácilmente. Era una persona brutalmente honesta, decía las cosas sin pensarlo, y por esa sinceridad me hacía sentir incomoda y al mismo me daba curiosidad conocer alguien así.

Muchas veces pensé en dejar de hablarle por la forma como era. No llegue a entenderlo nunca, unas veces se mostraba tan amable y compasivo y otras veces era un total imbécil. Se jactaba de su sinceridad como su mejor cualidad, pero a la vez me daba la impresión de que era su forma de decir las cosas sin importar a quien hería con eso.  Al principio, yo me lo tomaba muy deportivamente, casi siempre en broma y sin mucha importancia, pero por dentro me dolía muchas cosas que decía.

No sé por qué con una persona que acabas de conocer le daba tanta importancia a lo que me decía, era muy extraño. Me sentía conectada de alguna manera con él. Una extraña conexión había entre los dos y creo que mi falla fue no decir que yo sentía lo mismo. Sin embargo, cada vez que quería decir lo que sentía algo me hacía detenerme, ya sea algo que decía o algo que yo sentía. Hasta que un día fue suficiente, sentí que lo único que hacía era hacerme daño, era como si buscara alejarme y lo logro. Deje de sentirme a gusto con él, me canse en mi mente de justificar cada palabra que decía y decidí dejar las cosas así. El ni corto ni perezoso me borro de todos lados y así quedaron las cosas.

Ya han pasado días desde que eso paso y no he podido quitármelo de la cabeza. No sé si fue que puse muchas esperanzas en él, era una persona interesante y sé que tenía un buen corazón. Era una persona diferente al resto y su sinceridad me asombro desde el principio. No sé si algo de lo que yo le dije le hacía comportarse así conmigo, tal vez sintió la prevención que yo tenía, o no supo entenderme, pero la verdad es que no me lo quito de la cabeza.

Fue una relación de solo escribirnos, no nos conocimos, solo hablábamos de temas en común y aun así en mi mente sigue dando y dando vueltas. Es increíble como algunas personas llegan y te dejan marcas tan profundas sin ni siquiera ellos saberlo o sospecharlo. Es increíble también como todo acaba como llega, en un solo segundo. A pesar de herirme muchas veces con sus palabras, sigue estando en mi mente presente, y si tuviera la oportunidad, se que muy dentro de mi corazón, volvería a hablarle y tal vez las cosas serían diferentes. No sé si para él fue igual que para mí, pero al mismo tiempo no estoy dispuesta a volver a vivir lo mismo.

Toda esta situación me hace recordar a otra relación que tuve. No nos entendíamos, nos peleábamos, pero siempre había algo que nos volvía unir. Los dos vivimos experiencias totalmente diferentes y de solo pensar que algo así volvía a pasar creo que inconscientemente trate alejarlo de mí.

Y esto me lleva a pensar que me merezco algo mejor. Me merezco alguien que me quiera y actué en consecuencia. Alguien suficientemente maduro para querer sentirlo todo y que haga todo por mí. Me merezco alguien que comparta mis mismos ideales y que al mismo tiempo me enseñe diferentes caminos. Alguien que me acompañe en mis sueños y yo le acompañe en los suyos. Alguien que esté ahí siempre, me cuide y sea leal a lo que siente.

Por ahora, esta primera estrellada fue dura, pero seguramente fue un reto más del destino para mostrarme que es lo que no debo tener.

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