Un ejemplo que transciende el tiempo

Cada vez que se acerca mi cumpleaños siento una nostalgia increíble. Nunca me ha gustado celebrarlo, y mucho menos desde que mi papa murió. Mi papa se encargaba de hacer mi día tan especial. Todos los años sin falta, se encargaba de darme mi comida favorita, llenarme de regalos y mucho más importante, me daba tanto amor y cariño, que era increíble cómo me hacía sentir.

Desde que él se fue siempre pensé que cada día se haría el dolor y la ausencia un poco más pasable, que poquito a poquito su recuerdo se me iba a olvidar y así era como iba mi corazón a sanar. Pasaron los primeros meses más tristes de toda mi vida y el dolor no se iba, su recuerdo seguía y seguía más fuerte.

Luego de un tiempo me di cuenta que mi corazón se aferraba día a día a todo lo que el significo para mí que se me hacía increíble como alguna vez pensé que podría olvidarle. No hay un día que no piense en él, no pasa un día que no recuerde una de sus historias, no pasa un día que no extrañe su voz y sus abrazos.

Así que después de luchar mucho contra todos estos sentimientos, decidí hacerme amigo de ellos y contarles a todos lo increíble que es mi papa. Cada vez que su recuerdo llegaba, lo compartía con otras personas y poco a poco mi corazón se fue llenando nuevamente de luz y todo el dolor que una vez llegue a sentir se fue transformando en algo más. En algo más que dolor, algo más puro y que dio sentido a mi vida.

Tener la carrera que tengo ha sido muy difícil para mí. Pase de ser una persona tímida e introvertida a tener que ser abierta y cálida para mis pacientes. Fue un largo proceso para convertirme en la persona que soy ahora. Tener que enfrentarme a la realidad laboral de todo médico, no fue nada fácil. Tener en mi poder la decisión de vida o de muerte tampoco fue algo sencillo. Muchas veces me sentí sobrellevada por mis sentimientos y muchas veces quise dejar todo tirado. No continuar más.

Pero siempre había algo que me llevaba a levantarme todas las mañanas y seguir adelante. Y ese algo es y seguirá siendo, mi papa. Su recuerdo y todo lo que fue para mí, es lo que me hace levantar en las mañanas. Su forma de ver el mundo, tan puro y de una manera tan alegre es lo que me hizo cambiar y seguir adelante. Me hizo creer que la humanidad tiene salvación.

Un día decidí seguir su ejemplo, sonreír todas las mañanas, ser paciente y amable con todas las personas así ellas no lo sean conmigo, ser positiva y siempre pensar lo mejor. Desde que tome esa decisión en mi vida todo ha sido para mejor. No dejan de pasarme cosas increíbles y tener experiencias cada vez más gratificantes. Mi papa le dio sentido a mi vida incluso mucho después de tu muerte. Eso es lo que yo llamo verdadero amor. Eso es amor incondicional.

Extraño mucho a mi papa, extraño mucho sus consejos de vida, sus historias y sus chistes. Es increíble cómo pasa el tiempo de rápido y su recuerdo en vez de desvanecerse, se hace cada vez más fuerte en mi corazón. Él es la razón por la que soy como soy. Él es la razón por lo cual sonrió todos los días y soy amable con todos. Su ejemplo guía y guiara mis días desde y para siempre. Y su recuerdo seguirá llenando de luz mi alma y de amor mi corazón.

¡Gracias por tanto!

Feliz día del padre al mejor de todos,

Tu hija orgullosa y consentida.

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